
Cómo EGO migró de Magento a BigCommerce: el caso presentado en Digital 1to1 Special Edition. Plataforma, estrategia, resultados.
O: una checklist práctica para la transformación digital.
Ya hemos hablado de cómo la transformación digital tiene menos que ver con seguir tendencias y más con crear sistemas adaptables. Hoy te traemos algunas preguntas difíciles, y muchas otras muy concretas, que pueden ayudarte a construirlos.

Todo gira en torno a poder hablar de forma efectiva con nuestros clientes.
Una transacción no es más que un proceso de comunicación que termina con una o más partes intercambiando valor. Vender es solo otra forma de conexión. La única diferencia entre un pedido de compra y una charla un martes por la noche con tu media naranja es que, para hablar con nuestros clientes, necesitamos un producto o un servicio.
Y para que esa conversación funcione, tenemos que rodear ese producto de una historia (marca), un símbolo (logo), un valor (producto) y una estructura de negocio (tecnología y operaciones).
Para tener un negocio exitoso y profesional, tenemos que prestar atención a cuatro aspectos de la realidad. Aquí van algunas preguntas sobre cada uno. Tu capacidad (o incapacidad) para responderlas debería guiar tu hoja de ruta tecnológica, y no al revés.
Los elementos esenciales de nuestra obra. Nosotros mismos y nuestra visión del mundo, nuestros clientes y su percepción: el escenario. Lo que sienten sobre sus necesidades, lo que consideran barato, caro, elegante, aburrido, revolucionario o desagradable. Es su guion. Nosotros solo interpretamos un pequeño papel en él.
Así que el “Contexto”, en pocas palabras, es el espacio que hay entre nosotros. De ahí las preguntas:
Y la más difícil: ¿tienes algo de control sobre este contexto?
Piénsalo un segundo. Si eres un ex niño de los 80, seguro que cada vez que ves un anuncio de Coca-Cola te entra sed. Y si alguien fuma en una película, puede que te entren ganas de encenderte uno.
Las marcas globales tienen el poder de transformar la realidad y los hábitos. ¿Puedes tú, a tu escala, y hasta qué punto?
Seguro que sí, si averiguas dónde están tus clientes. Cómo interactúan con su mundo y qué esperan de él.
Primero damos forma a nuestras herramientas, y luego ellas nos dan forma a nosotros. ¿Cómo influyen los medios que usas en tu propia empresa? Piensa en esto:
Piensa en tu propio producto como un medio. Como su propio canal, su propia forma de transmitir un mensaje. Cualquier cosa hecha por personas y lanzada al mundo a través de un símbolo (por ejemplo, tu logo) es, en efecto, un medio.
¿Qué huella estás dejando?
Si los símbolos llevan el significado intuitivo de quiénes somos, el contenido es lo que realmente queremos decir. El mensaje que necesitamos asegurarnos de transmitir alto, claro y sin lugar a dudas, de un modo que impulse decisiones de compra o, como mínimo, presencia mental.
¿Qué estás transmitiendo, y cómo? Averigua qué tienes que decir, en qué se diferencia de los demás actores de tu sector, y entonces podrás usar la tecnología para acelerar la entrega de tu mensaje.
Lo bueno se hace esperar. Ahora que has llegado hasta aquí, podemos pasar a las métricas realmente accionables. Bienvenido a la Interacción: el espacio invisible donde se encuentran el contexto, el contenido y el medio.
Es difícil precisar exactamente qué es, y es diferente para cada empresa, pero es razonablemente fácil medir lo que hace.
Si tu stack tecnológico es el correcto, deberías poder encontrar respuesta a estas preguntas en unos sesenta segundos.
Idealmente, para cada una de estas preguntas deberías tener datos históricos para entender su evolución, y una forma de consolidar la información para usar tu conocimiento del sector y descubrir patrones e ideas.
Ya podemos intentar definir qué es la transformación digital, en relación con el eCommerce, las ventas, los medios y la forma de hablar con nuestros clientes:
La transformación digital es usar la tecnología para responder a una burrada de preguntas, en menos de un minuto, para entender qué hay que hacer, arreglar o mejorar, y así poder dedicar tu tiempo a ganar dinero.
Vivimos tiempos extraños, pero todavía hay sitio para el optimismo. Cualquier negocio en crecimiento puede acceder ahora a soluciones que, cuando abrimos la agencia en 2006, estaban reservadas solo para los peces gordos. Se trata de cuestionarlo casi todo, averiguar dónde queremos estar, y ponerse las pilas.
El futuro ya llegó, y es tuyo, solo tienes que tomarlo.
PD: Podemos ayudarte a responder todas estas preguntas, y más.