Con nuevas tecnologías por todas partes, el eCommerce B2B evoluciona rápidamente. ¿Qué significa eso para el diseño de eCommerce? Nos alegra que preguntes.
El coste oculto de no hacer nada
El miedo también toma decisiones: existe el FOMO, el FOMU (fear of messing up), el FOBO (fear of better options) e incluso el FOMOMO (fear of the mystery of missing out). Y puede paralizar el crecimiento. En eCommerce, es clave saber cuándo no hacer nada sale más caro que actuar.

Es difícil resolver un problema que no puedes ver
A internet le encantan los acrónimos y estos tan ingeniosos, inspirados en el miedo, no son casualidad: el miedo es uno de los motores más poderosos en cualquier proceso de decisión.
Y sin embargo; parafraseando al maestro Yoda, en eCommerce, el miedo es el camino hacia el lado oscuro.
A veces es causa de malas decisiones. Muchas veces simplemente te paraliza. Los números son demoledores:
Entre el 40% y el 60% de los ciclos de compra en B2Bno se completan. Cero. Zilch. Nada.
¿Es el resultado de una decisión meditada? ¿O un síntoma de que no hay datos suficientes para elegir bien y con confianza?
La inacción es el elefante en la habitación que más tiempo y dinero acaba costando. Entender cuándo estamos paralizados es fundamental.
Entre el 40% y el 60% de las oportunidades B2B no se completan y en ellas participa una media de 11 decisores por parte del cliente.
Jen Allen-Knuth (DemandJen)Esto te pasa a ti también
Esto nos pasa a todos, como vendedores y como compradores.
No decidir es más sencillo: menos política interna, menos riesgos, menos planificación presupuestaria, menos curvas de aprendizaje y, sobre todo, ninguna conversación difícil para alinear las partes implicadas.
Hemos preparado un marco de preguntas para ayudarte a evitar la parálisis por análisis y facilitar una conversación seria sobre es o no necesario transformar tu eCommerce B2B, y si es así, cuánto.
¿Por qué hacer algo?
- Quizás te encuentras con un comercial brillante que te muestra el próximo gran software.
- O estás empezando a recibir quejas de clientes por una mala experiencia online.
- Quizás tus planes de crecimiento parecen difíciles de alcanzar con tu estructura tecnológica actual.
- O te ha decepcionado un proveedor y simplemente quieres empezar de cero.
Sea lo que sea, esto suele desencadenar opiniones — a veces apasionadas — sobre qué camino tomar y crea un runrún que pronto comienza a drenar tiempo, dinero y la energía de todos.
Para obtener las respuestas correctas necesitamos un pensamiento de segundo orden.
Para formular las preguntas correctas, sigue esta lista. 😉
Preguntas para guiar la conversación
Primero, pregúntale a tu instinto
1. ¿Con qué frecuencia tenemos problemas?
Esta pregunta suele generar respuestas muy distintas. Tu equipo de atención al cliente probablemente tiene una opinión clara al respecto. Algunos problemas son marginales — solo una pequeña parte de tus clientes los experimenta — pero resultan inaceptables. Otros errores o inconvenientes son más sutiles, pero te comen la cabeza.
Abre la conversación y escucha lo que tienen que decir los líderes del equipo, socios o clientes sobre tu sitio web.
¿Cuántos problemas puedes enumerar? ¿Con qué frecuencia son tan molestos que te dan ganas de empezar de cero?
2. ¿Tenemos realmente un problema digital?
Primero, haz una lista exhaustiva de todo lo que salió en la primera pregunta. Luego busca el tono y el encuadre. “A veces tengo problemas en el checkout” no es tan grave como “Perdí un pedido importante antes del Black Friday”. Anota todas las palabras que transmitan una carga especialmente fuerte.
Por último, profundiza en las respuestas y haz un análisis de causa raíz hacia atrás. Sigue preguntando por qué hasta llegar al origen — el diagrama de Ishikawa puede serte útil para esto.
A medida que avances en este proceso, emergerán patrones claros. ¿Tenemos un problema de tecnología o de experiencia de usuario? ¿O es una cuestión de procesos internos, mercado, expectativas compartidas, narrativa, formación o algo más?
3. ¿Merece la pena resolverlo?
Si concluyes que efectivamente hay uno o más problemas, toca definir si estás decidido a resolverlo. El coste de mantener el statu quo no siempre es cuantificable, así que céntrate en la respuesta desde un punto de vista puramente subjetivo y percibido — ya hablaremos de números más adelante.
¿Cuánto pesa quedarse quieto en comparación con la idea de cambiar?
“No derrumbes una valla hasta que sepas por qué la pusieron.”
G.K. Chesterton4. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? 🤔🎶
Ahora que sabes si la percepción del problema es lo suficientemente fuerte y has identificado los problemas de fondo — tecnología, experiencia, operaciones, etc. —, veamos por qué existe la valla en primer lugar.
¿Cuáles fueron las decisiones del pasado — o las indecisiones — que han llevado a esta situación?
Entender las fuerzas que han dado forma al resultado actual te permitirá buscar una nueva solución para atajar estos problemas desde el principio y con firmeza, y evitar repetir los mismos patrones.
Luego, pregúntale a los números
Esta es la parte fácil. Los números nunca muestran el cuadro completo, pero rara vez mienten. La investigación objetiva en tres pasos funciona así:
1. ¿Estamos perdiendo dinero?
Esto es cuantificable. Herramientas como Noibu pueden recopilar datos de tu sitio web y devolver una cifra bastante precisa de cuántos ingresos estás perdiendo por fallos de rendimiento, experiencia de usuario, corrección de errores y más. Agencias como la nuestra pueden proporcionar benchmarks del sector útiles para que puedas hacer comparaciones. Encuentra la herramienta y espera los resultados sin anestesia.
2. ¿Tenemos el dinero? Mejor pregunta: ¿tenemos algún presupuesto?
Definir cuánto estás dispuesto a invertir para mejorar las cosas te dará límites para buscar soluciones que tengan sentido y descartar las que no te encajen. Los proyectos con presupuesto definido y expectativas claras son un 1.642% menos estresantes — nos hemos inventado el dato, pero estamos seguros de que la cifra real anda por ahí.
3. ¿Cuál es nuestro coste total de propiedad?
El TCO es la suma de todo lo que necesitas para gestionar tu negocio de eCommerce. Calcular esta métrica esencial es imprescindible para analizar si tu arquitectura actual tiene sentido y si existen mejores opciones.
Incluye:
- Costes iniciales o de capital (desarrollo, integraciones, herramientas de terceros, configuración inicial o licencias únicas).
- Costes recurrentes (licencias y renovaciones, comisiones por transacción, hosting, marketing, honorarios de agencia, mantenimiento).
- Costes imprevistos. Todo lo que tuviste que gastar cuando las cosas no funcionaron.
Para simplificar, descarta cualquier coste operativo, logístico o relacionado con el producto. Hablamos estrictamente de los costes directamente vinculados à la actividad de vender tu catálogo online.
El cálculo estándar del TCO recomienda mirar atrás cinco años. Nosotros sugerimos tres. El eCommerce es demasiado dinámico. Añadir más tiempo complica el proceso y hace que las conclusiones sean engañosas.
Sintetiza: ¿Por qué hacer algo? ¿Por qué ahora?
Pon todo sobre la mesa: intuiciones, motivaciones, ganas de cambio, dinero, expectativas de los clientes, planes de futuro.
De la intersección de estos ingredientes, mezclados con los datos y métricas recopilados surgirá una decisión que ayudará a tu equipo a superar la inacción por miedo.
Si al final de este proceso no puedes articular una respuesta clara a estas preguntas, es simplemente porque lo que tienes funciona. Claro que siempre hay margen de mejora, pero es perfectamente válido concluir que ahora mismo no necesitas un “camino de Damasco”.
Recuerda: una decisión puramente objetiva no es posible; una decisión informada es obligatoria.
Descarga nuestro marco de preguntas para identifcar los costes ocultos de la inacción y decidir si dar el salto y cuándo (en inglés).